lunes, 31 de diciembre de 2007

Los García y los Rodríguez invaden EE.UU.

Los diez apellidos más comunes en Estados Unidos son:

1-SMITH
2-JOHNSON
3-WILLIAMS
4-BROWN
5-JONES
6-MILLER
7-DAVIS
8-GARCÍA
9-RODRÍGUEZ
10-WILSON

Por primera vez en la historia de este país, dos apellidos de origen latino -García y Rodríguez- figuran entre los diez más populares.

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Fuente: BBC.

viernes, 28 de diciembre de 2007

A la cuarta, la vencida

La top model argentina Valeria Mazza anunció que el cuarto hijo que espera será, por fin, una niña. Lo que se negó a adelantar es el nombre que le pondrá con su marido, el empresario Alejandro Gravier, a la pequeña.

Seguramente, será original y muy acorde a la actual moda argentina de utilizar nombres poco comunes y más bien antiguos e italianos o españoles preferentemente. Por algo sus tres hijos varones se llaman: Balthazar, Tiziano y Benicio.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Mucha gente y pocos apellidos: un problema chino

China se enfrenta a un problema que está trayendo grandes dificultades administrativas: hay muchas personas y pocos apellidos. Las confusiones están, pues, a la orden del día.
Una encuesta del ministerio de Seguridad Pública de ese país reveló que más de 1.100 millones de los habitantes comparten sólo 100 apellidos.
El más popular es Wang (lo poseen 93 millones de chinos), seguido muy de cerca por Li (92 millones) y Zhang (88 millones).
El gobierno chino estudia una serie de medidas para solucionar este asunto. Entre ellas, las de permitir utilizar dos apellidos o combinar los del padre y de la madre para crear uno nuevo.

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Fuente: BBC.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Las leyes y los nombres

Partida de nacimiento del aviador venezolano Karl Meyer BaldóEl diario El País recogió hace unos meses la polémica que existe en Venezuela a raíz de un proyecto de ley para prohibir poner nombres extravagantes, ridículos o en lengua extranjera a los recién nacidos. Como es de suponer en un país donde abundan ese tipo de apelativos, la reacción de la oposición y de diferentes sectores de la sociedad ha sido inmediata e iracunda, pues lo interpretan como un recorte de la libertad de los padres y una intromisión del Estado en asuntos privados y familiares.
El artículo hace hincapié en lo que esta norma, de aprobarse, puede significar para los habitantes del estado venezolano de Zulia, en la frontera con Colombia, donde es tradición bautizar a los niños con nombres de filósofos griegos, extranjeros, famosos y personajes de ficción. O con nombres inventados.
Siempre he sentido un particular interés por este tema, que para muchos resulta banal y meramente anecdótico. En algún lado conservo un cuaderno de espiral en el que durante años recopilé nombres curiosos, combinaciones graciosas de nombres y apellidos e historias interesantes relacionadas con la decisión de llamar a un hijo o hija de una u otra manera. Me vienen a la memoria ahora algunos ejemplos: el de un hombre de la Patagonia llamado Lino Rojo, una joven alumna que responde al nombre de Elsa Quito, una mujer bautizada Linda Casa, los adolescentes Galileo y Olmo y la pequeña Varina, cuyo nombre nace de la mezcla de los de sus progenitores, Víctor y Karina.
Esta última historia ocurrió en Argentina, donde sólo se puede inscribir a los recién nacidos con los nombres que figuran en un listado del Registro Civil. Por este motivo, los padres de Varina debieron abrir un expediente ante el organismo pidiendo que se les concediera una excepción y justificando detalladamente la ocurrencia. Hay que decir que el listado ha abandonado en los últimos años esa rigidez para incorporar un gran número de nombres extranjeros o inusuales que puso de moda la televisión (Brisa), la música (Madonna), el cine (Winona) o el deporte (Ayrton).
Esa reglamentación argentina y los intentos por aprobar una ley similar en Venezuela me hicieron pensar inmediatamente en Uruguay. Al igual que en Zulia, este pequeño país rioplatense atesora, entre sus grandes peculiaridades, la firme y antigua costumbre de utilizar nombres extranjeros y grandilocuentes. Como allí no hay restricción de ningún tipo y están extrañamente ajenos al influjo de las tendencias que seducen al resto del mundo, los uruguayos nombran a sus retoños según les plazca. Y suele darles especial orgullo llamarlos igual que ciudades, personajes o presidentes estadounidenses, por lo que es frecuente toparse con ciudadanos llamados Roosevelt, Winston, Franklin, Nelson, Milton o Washington.
En este sentido, España es muy tradicional. Aquí los niños y niñas responden a los nombres de sus abuelos o padres y (cada vez menos) al de los santos. Sin embargo, la historia y la religión también pueden regalar, si se escarba, curiosas formas de figurar en el Registro Civil.

A raíz de este post, publicado originalmente en Carpe Diem y gracias al cual recuperé mi afición por coleccionar casos y anécdotas sobre este asunto, nace hoy Nombres propios.